«No existes… lo sé. Nunca existirás… lo sé. Y que ahora, te sueño. Créeme. Lo sé. Sé también que mi destino se impone, sin clemencia,  interpretando al verdugo que desconociendo la suerte del sentenciado, deslizará el acero sin miramientos, con maestría sin igual. Lamentablemente, también lo sé… Ya pasé por la balanza de Osiris y el resultado fue obvio: existe el peso que se esconde a toda báscula. Ese, que te hunde, entre olas invisibles de la nada, al que se encadenan los suspiros, que son paridos muertos en mortajas de sonrisas. Ese peso te desangra, entre gotas secas, entre segundos eternos, que se deslizan en callada procesión, cargando un nombre en el anda… un recuerdo… la ilusión de hallar un amor, quizás ya crucificado, sin opción de redención… ése que lleva tu mirada, y que la mar me recuerda en cada batir de olas…  Un peso tan ligero que te permite levantarte de la cama, pero te aplasta tras los insomnios dirigidos por la batuta virtuosa del reloj… Peso que se desvanece en un efímero por siempre, y que perdura al encarcelarse el recuerdo que me guía hacia ti… El peso que carga mi alma… día tras día… lo sé. No existes… lo sé. El amor es una puta quimera… lo sé. Mis demonios me llaman… lo sé. Soy un ángel caído… Eso, definitivamente, lo sé.»  

© Lᴀʀɴ Sᴏʟᴏ
Lima/Perú • 02/ene./2018



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